La estatua de Paul Bocuse fue derribada durante los disturbios del 17 de octubre en la plaza Bellecour, en Lyon. La escultura estaba instalada dentro de la oficina de turismo, un pabellón construido en 1852, cuando un grupo ingresó al edificio, la arrancó de su base y la arrojó al exterior antes de que el lugar fuera incendiado.
Los hechos ocurrieron durante una movilización nacional contra el encarecimiento de la vida, que reunió a estudiantes, sindicatos y grupos vinculados al movimiento de los chalecos amarillos. En distintos sectores de París se registraron enfrentamientos, saqueos y daños materiales, mientras que en Lyon el incendio de la oficina de turismo concentró parte de las consecuencias de la protesta.
Según France3, personas encapuchadas ingresaron en la oficina de turismo cerca de las 14.30, saquearon el inmueble, desmontaron la estatua y prendieron fuego al edificio. Los bomberos demoraron más de una hora en acceder al lugar por los enfrentamientos en los alrededores.
La estatua quedó dañada sobre el suelo de la plaza y el incendio destruyó gran parte de la construcción. El alcalde de Lyon, Grégory Doucet, condenó los hechos y afirmó que los ataques contra edificios públicos perjudican al conjunto de la ciudad.
Para Lyon, el ataque trasciende los daños contra una pieza de bronce. Paul Bocuse, conocido en Francia como Monsieur Paul, fue uno de los cocineros más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y una figura central de la gastronomía francesa.
Nacido en 1926 en Collonges-au-Mont-d'Or, cerca de Lyon, Bocuse se formó con chefs como Eugénie Brazier y Fernand Point. Tras la Segunda Guerra Mundial, tomó las riendas del restaurante familiar, L'Auberge du Pont de Collonges, que se convirtió en uno de los establecimientos más reconocidos de Francia.
Su cocina quedó asociada a la nouvelle cuisine, una corriente que puso el foco en los productos frescos, las cocciones breves y preparaciones menos pesadas que las de la cocina clásica. Bocuse obtuvo tres estrellas de la Guía Michelin en 1965 y su restaurante mantuvo esa distinción durante 55 años.
Murió en 2018, a los 91 años, pero su nombre continúa asociado a la identidad gastronómica de Lyon. El daño a la escultura generó preocupación entre restauradores y comerciantes locales. Actu Lyon recogió el testimonio del chef Fabrice Bonnot, quien consideró que la imagen de la estatua en el suelo afectaba a toda la profesión.
La familia de Bocuse también cuestionó la destrucción ocurrida durante los disturbios. Jérôme Bocuse, uno de sus hijos, difundió un mensaje en el que vinculó el ataque con las pérdidas sufridas por comerciantes, artesanos y familias tras los saqueos y los incendios.
La proyección internacional de Paul Bocuse también llegó al cine de animación. Su figura sirvió como una de las referencias para crear a Auguste Gusteau, el chef ficticio de Ratatouille, la película de Pixar estrenada en 2007.
En la película, Gusteau es el referente culinario de Rémy, una rata que aspira a convertirse en cocinero en París. El personaje sostiene que cualquiera puede cocinar, una idea que guía el relato y remite a la influencia de varios chefs franceses.
Gusteau no estuvo inspirado en una sola persona. El personaje también incorporó elementos de Bernard Loiseau, chef del restaurante La Côte d'Or, fallecido en 2003. Su nombre, además, alude a Auguste Escoffier, una de las figuras históricas de la cocina francesa.
Sin embargo, la fisonomía pública de Bocuse, su reconocimiento mundial y su vínculo con una gastronomía accesible en términos simbólicos ayudaron a moldear la imagen del personaje. Cosmopolitan France señala que Gusteau reunió rasgos de ambos chefs, mientras que el tributo a Escoffier quedó reflejado en su nombre.
La destrucción de la oficina de turismo de Lyon ocurrió durante una jornada con incidentes en varias ciudades francesas. El Ministerio del Interior calculó que 550.000 personas participaron en las movilizaciones, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 800.000.
En París, las autoridades informaron saqueos de comercios, incendios de mobiliario urbano y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua en áreas donde se registraron ataques con proyectiles y fuegos artificiales.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, informó que hubo 1.200 detenidos en todo el país y 150 agentes heridos al término de la jornada. Más de 800 arrestos ocurrieron en París, donde las restricciones para manifestarse en zonas centrales no evitaron nuevos focos de violencia.
Le Monde informó que los organizadores diferenciaron las marchas pacíficas de los grupos que actuaron al margen de las convocatorias. El Gobierno atribuyó parte de los incidentes a colectivos de ultraizquierda y anunció acciones judiciales contra los responsables de saqueos y ataques a edificios públicos.